EL ASMA
El asma es una enfermedad de los bronquios, y los bronquios son tubos o cañerías por donde entra el aire a los pulmones durante la inspiración y sale de vuelta al exterior durante la expiración.
En las personas que tienen asma, los bronquios están inflamados en mayor o menor grado, lo que provoca obstrucción y dificultad, principalmente, para la expulsión del aire durante la expiración.
Como se podrá observar la pared del bronquio con asma está como hinchada, inflamada, dicen los médicos. Esto produce una disminución del diámetro interno del bronquio, o sea una estrechez de este, y como consecuencia una dificultad para expulsar el aire al exterior lo que provoca jadeo y sensación de falta de aire; de ahogo. La causa del ataque o crisis de asma se produce por el agregado, a la inflamación, del espasmo del músculo bronquial que rodea al bronquio como un anillo y que, cuando se contrae, produce el llamado broncoespasmo que sumado a la inflamación aumenta la estrechez del bronquio.
Además, se agrega una secreción viscosa, adherente, en amarillo en la imagen, que cuesta mucho expectorar, por lo que se puede acumular en la luz bronquial aumentando así la obstrucción.
Los siguientes son los síntomas más comunes con los cuales el asma se presenta
- Silbidos en el pecho
- Jadeo o disnea
- Tos
- Expectoración
- Sensación de opresión torácica
- Empeoramiento nocturno frecuente
Su tratamiento varía según la causa que la produce y según su grado de intensidad: leve, moderada y severa.
Debemos considerar cuatro puntos básicos en el tratamiento del asma:
- La educación: el paciente debe conocer su enfermedad, sus características, el grado de intensidad de la misma, qué provoca sus crisis, y cómo prevenirlas y comenzar a tratarlas, aún antes de consultar a su médico.
- El control ambiental: en el Asma alérgico (lo son la mayoría), es de suma importancia que el paciente evite el contacto con las sustancias a las que es alérgico, y con los irritantes de las vías aéreas, en especial el tabaco.
- La inmunoterapia (vacunas): de suma utilidad en el Asma alérgico, ya que permiten disminuir específicamente la sensibilidad alérgica de los pacientes. Las vacunas por vía subcutánea han demostrado su efectividad en numerosos trabajos científicos. Disminuyen después de un tiempo las crisis y el consumo de medicamentos, pero no son un calmante del espasmo bronquial; incluso debe evitarse su aplicación durante una crisis. En los últimos años se han logrado vacunas, por vía sublingual, también efectivas las que tienen la ventaja de ser mejor aceptadas por los niños y por algunos adultos, ya que las mismas son indoloras. Estas vacunas deben ser indicadas exclusivamente por el alergólogo y su aplicación y duración controladas por el mismo.
- El tratamiento farmacológico: es cada vez más efectivo debido a los modernos medicamentos.
Según el Consenso Internacional para el Tratamiento del Asma, para que éste sea exitoso debe alcanzar los siguientes objetivos:
- Mantener el control de los síntomas
- Evitar las crisis
- Mantener el funcionamiento pulmonar dentro de los límites normales, en lo posible.
- Mantener una calidad de vida normal, permitiendo un buen descanso y la práctica de ejercicios y deportes
- No producir efectos adversos
- Prevenir complicaciones del asma
- Prevenir la mortalidad por asma
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